54. Más allá de las estrellas

Hoy he tenido el honor de disfrutar de un concierto muy emotivo. David, o Expo como Óscar solía llamarle, nos ha regalado una tarde de emoción y recuerdo. En su primer concierto solidario por la investigación del cáncer infantil, ha tenido una vez más, un momento para Óscar. Nos emociona la generosidad, humildad y amor con el que se entrega este chico tan querido por todos los que le conocemos.

Óscar me regaló la oportunidad de conocer a Expo, ambos empezaron a jugar juntos a futbol muy pequeñitos y jamás pensé que llegara a ser una parte tan importante en la memoria de nuestro niño.

Con unos padres entregados que envidio sanamente y unos amigos muy queridos, hemos disfrutado de su show, su risa y sus improvisaciones, en fin, una entrega honrada, sencilla y divertida.

Debo decir que al escuchar las primeras notas, los ojos se me nublan, siento como bien sabe Expo, que Óscar está ahí, con él, como hacía en su casa grabando momentos al piano.

Dice que Óscar le regaló la familia que se escoge, unos amigos que siempre tienen un abrazo sincero y una sonrisa para nosotros. Expo nos regala a todos un pedacito de su corazón, mantener vivo el recuerdo de su amigo, le hace muy grande.

Mientras le recordemos, Óscar seguirá entre nosotros.

Verle tocar el piano y cantarle la canción «Més enllà dels estels» de Manu Guix me da fuerzas para seguir adelante, su generosidad y recuerdo siempre nos hará estar orgullosos y estoy segura de que Óscar, allá donde esté, le alentará a llegar hasta donde se lo proponga.

Quiero decirte
que estamos bien.
Puedes quedarte tranquilo.
Que te sigamos
llevando dentro.
Fue cruel el destino.

«La vida solo es un rato», eso dice tu canción Expo, gracias, por regalarnos momentos, de eso se trata la vida, de momentos bonitos. Me ha gustado como has mirado al cielo cuando has dejado ir la última nota, gracias diría «el niño».

Todos tenemos momentos en la vida complicados, intento a veces entender los míos e incluso buscar alguna comparativa de dolor similar… no la encuentro. El transitar por este duelo no se hace más llevadero porque el tiempo pase, los días oscuros aparecen de igual forma e incluso más doloroso porque no entiendes que puedas llegar a hundirte de esa forma…se supone que ya pasó, ¿no? y no es así, el vaivén es una constante, no sabes como despertarás y como seguirá el transcurso del día.

Las flores que guardan su lugar de reposo, las velas encendidas en su recuerdo nos conectan tanto como lo pueda hacer los «buenos días a su foto» o como el abrazo lleno de buena energía de un ser querido, todo lo bonito nos mantiene conectados.

Vivir y llevarlo con nosotros es nuestro sino, estrella, fortuna o predestinación, llamémosle como queramos.

Hay días bonitos en los que su recuerdo nos trae paz y serenidad. Pero a veces «echarle de menos», …, esas palabras se llenan de pena, de nostalgia, sus videos y escuchar su voz, nublan mis ojos y así he aprendido que será por siempre.

A veces me parece incluso una ilusión, un sueño de vida haberle tenido, achuchado y amado tanto.

Me sobra amor, el amor que no me dejaron seguir dándole… ese era solo para él. Quizás algún día sepa como repartirlo, quizás sea una forma de honrar su memoria.


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