Cuando llegó el verano, ese doloroso verano del año 2023, esa época de ilusiones y propuestas viajeras, nos quedamos en casa. Los viajes de los cuatro, junto a Max ya no se repetirían.
Aquel verano iniciamos una campaña, me atrevería a decir que iniciamos la senda del legado de Óscar.
Los adhesivos con el logo Ó7 se empezaron a poner en lugares preciosos. Una iniciativa fabulosa, pues, todo aquello que nos acerca a Óscar nos da vida, si, lo sé, una paradoja; pero es así.
Quedó fijado en la cima de un monte, después un Ó7 quedó en un puente de Ámsterdam. Todo ello motivó en mí la ilusión, el mantener vivo el recuerdo y un homenaje silencioso.
Soñar cómo Óscar viviría aquel viaje, a través de los ojos de los que tienen la oportunidad de recorrer lugares únicos, sencillos o espléndidos, remotos o cercanos, da igual. No se trata del espacio, se trata del pensamiento.
Para mí, al ver esa idea de dejar un pedacito de Óscar en los lugares visitados, es un regalo; mantenerme con la llama del presente, a través de los ojos de los viajeros, visitamos parajes que Óscar nunca podrá ver.
Siempre les digo que su legado es en aquel momento, en esos minutos en los que piensan en Óscar, que valoren el «ahora», el momento que están viviendo, el lujo de viajar, de sentir, aprender de cada lugar y enriquecerse de lo que la vida les regala cada día.
Para mí es un orgullo sentir que se valora y aprovecha el instante, pensar en él y dejar huella en los espacios visitados, me demuestra que algo ha cambiado en nuestra manera de ver el presente. Y qué bien sienta estar conectados, unidos a un fin, somos seres sociales que buscan la unión y pertenencia a algo.
Aquí en WordPress, en esta plataforma de comunicación, hay cientos de seguidores del blog en todo el mundo que leen la historia de Óscar, a través de mis ojos. Gracias a mi amigo Jonathan Rogerson, las traducciones al inglés me han ayudado a llegar mucho más lejos, traducciones desde el corazón, de alguien que recordaré siempre en la grada del campo de futbol animando como un verdadero inglés, con una energía y un ánimo contagiosos de buena energía.
Él me ayuda a llegar a Reino Unido, Suecia, Japón, Egipto, China o Vietnam, Islandia o Angola, Zimbabue o Sri Lanka. Hasta setenta países he contado que han leído algún capítulo del blog.
¿Quieres formar parte de ese legado? A ti que me lees, del país que seas, con ilusión y orgullo de unidad, me gustaría llegar y atravesar las fronteras de tu país y que mostrando el logo Ó7, compartas conmigo en Instagram o si lo deseas por este canal, una imagen de un lugar de tu país o ciudad. Si compartes conmigo, en mi Instagram @monipeni1613, la foto, con el lugar y el logo de Óscar, yo la compartiré, guardaré y marcaré tu país en nuestro espacio dedicado en casa.

Tan solo tienes que mostrar esta imagen en el paisaje o espacio elegidos. ¿Te apuntas?
Óscar desde bien pequeño jugaba a aprenderse las banderas de los países, rebuscaba en su atlas las más interesantes o las más lejanas. En homenaje a ese interés, se unió el cariño de muchas personas que ya han llegado a muchos puntos del mundo, recordando a Óscar y ese «ahora» tan necesario.
Este es nuestro lugar especial en casa, en la habitación de Óscar, donde tanto en España como fuera de ella, marcamos cada vez que alguien nos dedica su corazón y nos hace más humanos, en definitiva, más unidos.
