48. Resiliencia y rabia.

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Estos días, los más duros del año, los que me recuerdan como si fuera ayer tu ausencia definitiva de este mundo, me resistía a crear un capítulo nuevo en este blog. Un blog que me ha ayudado muchísimo, mostrar al mundo quién es Óscar, a descargar mi dolor, a expresar mi rabia, o simplemente hablar contigo, mi niño, en cualquier caso a hablar del amor más grande que sentí, por mis hijos.

Cuanto más pasa el tiempo, más consciente soy del shock que sufrí, aletargada, dando ánimos a otros y a simple vista, transitando por los días más duros de mi vida, sin dolor. Y es que hasta tiempo después no fui capaz de entender lo que suponía toda aquella tormenta.

Hoy hace 2 años que te di el último beso. Un beso frío, sin respuesta. Un beso duro y lleno de dolor. Hoy marchábamos hacia la iglesia a darte el último adiós. Una marcha acompañada por un séquito de motos, las motos de tu tía y sus amigos que rugían todo el camino dando gas, como el sentir de nuestro corazón, esa rabia de tener que decirte adiós. Poco después me grabaría en la piel “hasta que nos volvamos a encontrar”.

Mi transitar dos años después es más consciente que nunca de que te fuiste, unas veces con el dolor de la ausencia, esa que no se explica porque no hay palabras, esa ausencia que no conoce nadie más que quien la soporte mañana, tarde, noche. Otras veces, con la esperanza de volver a sentirte, que el tiempo en esta vida es corto, que solo estamos un ratito, que somos muy pequeños y que tan solo te fuiste antes que yo, solo un poco antes.

Reconozco que la rabia me sobrecoge cuando veo el daño que nos hicieron, sobre todo a mi familia, no tanto a mí, eso lo gestiono a mi manera. Pero cuando pienso en cómo nos ha cambiado la vida, lo que ocurrió en aquel quirófano y cómo llegaría a afectar a toda una familia y amigos, no perdono.

No me da vergüenza admitirlo, no perdono que le arrebataron el sueño a mi hija, las ilusiones y encontrar su camino se hace tan difícil que siento rabia, ira por aquellos que no tienen ni idea qué supuso no cuidar a Óscar en aquel momento, una intervención que debía ser sencilla, breve y sin secuelas.

Secuelas, eso es lo que se nos ha grabado en el alma, para siempre. Destruyeron su futuro y el nuestro, robarte la ilusión y los proyectos de un camino por hacer. No perdono la salud de los míos, el cuerpo somatiza, se resiente y saca a la superficie aquello que el corazón no sabe curar.

Rabia, mucha rabia que no analizo, no justifico ni excuso; solo sé que convivo con ella y en parte me da coraje para afrontar momentos que nunca pensé vivir. Por otro lado, la energía que Óscar ha removido en tantos corazones, me da la oportunidad de crecer, aprender y adaptarme a mi vida.

La resiliencia lucha por hacerse un hueco en mi piel, esa que se estremece cuando las lágrimas brotan por lo mucho que le echo de menos. Gracias al amor que legó Óscar, creo en la humanidad y en el amor de muchas personas que nos empujan a sentir momentos de sosiego y paz. Creo en el esfuerzo de todos por sentirnos mejor el tiempo que estemos aquí, en este mundo, antes de irnos al lado de Óscar, eso lo tengo claro.

Pero cuán difícil es no echarte de menos, levantarme por la mañana y ver tu foto de bebé en brazos de tu hermana o posando en la puesta de sol, ambos con una postura de comerse el mundo. Cada mañana, cada noche.

2 años hace que entramos en la iglesia de Sant Just, abrazados tras de ti, junto a Max y todos aquellos que quisieron estar unidos junto a ti, imposible entender aquella locura.

Recuerdo la voz de Irina, regalándonos unos momentos de sentimiento común y unas notas de piano de David llenas de amor. Recuerdo los ojos brillantes de tus amigos, nuestros amigos. Recuerdo.

“¿Por qué tardamos tanto en poder enterrarle?”, me preguntó hace unos días mi madre. Cómo explicarle lo terriblemente mal que gestionaron todo los responsables del hospital. Un miércoles veintinueve de marzo entrábamos para salir horas más tarde y un miércoles cinco de abril, dejábamos tu cuerpo en el cementerio, entre lágrimas y un camino de flores y mensajes de amor. “En la memoria de un pibe nadie muere”.

Ni la información, ni los tiempos, ni la humanidad, ni tan siquiera la intención de donación fueron respetadas.

Y estos días se recuerdan sin esfuerzo, como si hubiera sido ayer. La memoria es muy selectiva, hay imágenes que es imposible olvidar.

Pese a todo el dolor, a que haya días que no salga el sol, a que las lágrimas se oculten; hay momentos de luz, abrazos de cariño que me dan la vida, sigo pensando que esa parte de mi espontánea y payasa sale de ti, eso que nos unía y nadie nos podrá arrebatar, ya bastante nos quitaron.

Os haré una pregunta: si pudierais retroceder en el tiempo, a un día de vuestra vida y revivir un solo momento, ¿cuál sería?

Una noche cualquiera, un momento nuestro.


3 respuestas a “48. Resiliencia y rabia.”

  1. Avatar de aytndr
    aytndr

    Hoy 2 años de su entierro, una semana después de su muerte violenta y cruel en aquel quirofano y en manos de 4 inhumanos, dicen que el tiempo lo cura todo, mentira, el tiempo sólo te enseña a llevar el peso de su pérdida, te enseña a dar forma a su ausencia, el dolor no aminora, no empequeñece, no se disipa, tan sólo se vuelve silencioso y lo acomodas a tu día a dia.
    Por desgracia ese día y los 6 anteriores están a flor de piel y se recuerdan como si fueran hoy, nos cambió la vida, nos rompieron en mil pedazos, solo podemos agarrarnos al amor que nos une y al amor por Oscar, mantenerlo presente hace posible que el dolor lo llevemos sin esperar que el tiempo lo cure.

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  2. Avatar de Paqui
    Paqui

    Amiga , no dejas de sorprenderme. Por tu generosidad al compartir tus sentimientos, y el dolor no solo tuyo , sino de toda tu familia . Eres una luchadora de gran admiración . Sigue luchando por continuar en esta vida de pequeños MOMENTOS, sigue luchando por acostumbrarte a vivir sin el físico de Óscar pero no sin su alma . Porque siempre lo digo : esto no tiene cura , no es una depresión o una enfermedad que puedas superar y el resto te da ánimos para que mejores . La muerte de un ser querido , y más de un hijo , es insuperable, es cuestión de acostumbrarse. Y acostumbrarse a ello, Amiga , debe ser durísimo , pero como siete digo , lo estás haciendo muy bien , pedazo de luchadora .

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  3. Avatar de
    Anónimo

    a tú pregunta ¿Os haré una pregunta: si pudierais retroceder en el tiempo? …. El día de nacimiento de mis hij@s

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