La mayoría de nosotros, dejando de lado nuestro estado de ánimo, situación económica o de salud, en el fondo de nuestro corazón, sentimos el deseo de pedirle algo al nuevo año que ya llama a nuestra puerta.
Deseos o ilusión se hacen cuesta arriba cuando nos falta alguien que tiraba de nosotros, que era uno de nuestros motores, su edad, su enfermedad o cualquier otra circunstancia dijo hasta aquí; cuando no encuentras propósitos porque la tristeza nubla cada amanecer.
Y aún así, tengo un reto, un objetivo que empieza en Enero, y es vivir más y trabajar menos, por varios motivos, principalmente por seguir cuidando como sé o como puedo y con las fuerzas que a veces cuesta que lleguen, de los mayores, de mis padres, de mis suegros. Abuelos que desconocen los detallen sórdidos y dolorosos de la pérdida de un nieto, que sin entender qué pasó pasan los días en sus pensamientos, suspiros y que se lamentan por su ausencia, ellos que no tienen ilusión por nada, que ya no tienen fuerzas y desfallecer está permitido, merecen nuestro tiempo, a veces cuesta o simplemente no hay energía, aunque ellos la tuvieron siempre para cuidar de sus nietos, jamás hubo un: ahora no puedo, estoy cansado o no me va bien o incluso…”ahora voy”

Principalmente ellos son ese cambio, aunque también soy yo la causa de ese cambio; intento escucharme, comprender mi interior y lo que siento; cuidarme, darme tiempo.
Me he dado cuenta de que una situación tan traumática por fuerza me ha cambiado por fuera y por dentro. Resetear mis anhelos, exigencias, luchas y motivaciones es uno de los efectos principales de un cambio tan drástico en mi vida.
Abrazo más, beso más, quiero más. Y aunque a veces no lo parezca, escucho más.
Me quiero permitir pensar en mi, en mi tiempo, en el tiempo que tengo que es valioso, ya sea cuidando mi mente, mi espacio o simplemente leyendo un libro.
Quiero iniciar un año con hechos, esos que te llenan, regalar mi tiempo a quienes lo necesitan o dedicárselo a lo que me hace feliz. Acabar el libro de su vida, pues ya tiene un inicio y un final.
Ojalá encuentre fuerzas, motivación no me falta, en esta vida llena de altibajos, donde un día quiero dejar todo de lado y volver al pasado o bien donde encuentro una señal y me empuja a seguir en este mundo con la esperanza de que algún día nos volvamos a encontrar, porque sigue estando ahí.
Hoy diré adiós a un año de aprendizaje, creencias, asimilación, de conocerme, dejar ir y tomar. Sobretodo un año más o un año menos según se mire, pero principalmente, un año para apreciar esos detalles que hacen a las personas especiales, únicas y queridas.
Abrazo el nuevo año 2025 lleno de posibilidades que están a nuestro alcance, solo depende de nosotros cómo queramos vivirlo.
Que la estrella que todos tenemos en el cielo, siga iluminando nuestro camino.
