Septiembre es un mes de inicios, nuevo curso, mochila nueva llena de ilusión y mucho sueño para algunos, un mes para analizar nuevos rumbos y mejoras en la vida de uno.

Una semana repleta de emociones y experiencias me reafirman que el vínculo que creamos y cuidamos con las personas que están a nuestro alrededor, las que siguen a nuestro lado pese a las dificultades y las piedras en el camino, así como los nuevos que el destino pone en ese mismo camino y se mantienen a nuestro lado, es lo más importante de nuestras vidas, que no es poco. Ese vínculo, esa unión es lo que nos llevaremos donde nuestro futuro nos quiera llevar, a esa otra dimensión que espero ver junto a mi niño. Ni los objetos, ni las ganancias, nada de lo material que nos envuelve es digno de admiración o simplemente a tener en cuenta, perdí el apego a ello en cuanto me di cuenta de que lo que se nos arrebató era lo esencial en nuestras vidas, nuestros hijos, a ellos no se les toca.

Esta semana he cumplido otra vuelta al sol, otra que no soplo velas, pero sí lleno en mi memoria de recuerdos, alguna bonita sorpresa y muchos besos y palabras bonitas de quien he tenido el placer de cruzarme en esta vida, cariño a borbotones. Ese es mi mayor regalo, la compañía de quien me quiere y un abrazo con mucho calorcito, del bueno.

Además, esta semana he cumplido otros tantos años junto a ese trocito de alma que un día decidió que pese a lo cansina y pesada que soy, era una buena opción de vida. 27 años unidos en matrimonio, somos un pack indivisible, siempre digo de momento, un día a la vez, en esto también; porque es día a día cuando nos debemos una mirada, un cariño y unas buenas noches, y aunque a veces resulte complicado, otras tantas son lo que más necesito en mi día a día. Es durante estos dos últimos aniversarios que nos duele más cómo hemos llegado hasta aquí con este dolor para siempre tatuado en nuestra alma, y, aun así, nos creemos compañeros de fatigas, penas y lágrimas, porque también la compañía mutua, así como la familia y la amistad de los nuestros, hace que rememos en el mismo sentido. Nos permitimos algún que otro momento de alegría, sobre todo con esos amigos incansables que un día dijeron aquí estamos y no nos moveremos, esos que sacan una sonrisa sin buscarlo. O esa familia que aflora la parte más divertida que queda de ti, esa que siempre digo que me unió a mi tesoro, payasos por naturaleza.

Esta semana hemos tenido el honor de celebrar el primero de muchos, el 1er Torneo Memorial a Óscar Hurtado Rodríguez, un triangular de equipos a los que agradezco enormemente su «fair play» y comportamiento intachable, un saber estar en todo momento que ha contribuido al buen ánimo de ese bonito recuerdo.

El legado de Óscar de juego limpio, lealtad a compañeros, entusiasmo y pertenencia a un equipo y ante todo respeto, lo he visto en todos, más si cabe en los ojitos de todos los representantes del «Dragones Team», no puedo estar más orgullosa de haber sido partícipe de la creación del sentimiento de pertenencia a algo, los Dragones nos dan a los mayores la fuerza que a veces necesitamos, el coraje de los niños que una vez entrenó Oscar, que en este torneo, con el permiso de sus entrenadores, quiero decir que Oscar ha estado guiándoles hasta la victoria indiscutible, allí ha estado él, desde un lugar privilegiado, su energía se ha colado en los corazones de estos niños que han lucido con orgullo, por unas horas, su camiseta. Un sentimiento de energía y lucha por seguir adelante; unos niños que han sufrido su ausencia, llorado su falta y anhelado que todo fuera un sueño, nos demuestran a todos la fortaleza, la unión y el coraje de seguir adelante con ilusión transformando el dolor en amor.

Tengo, nuevamente, una resaca emocional, por tanto cariño entregado, mostrado por todos aquellos, cientos, que se han unido en el Campo de Fútbol del Atlètic Sant Just FC y el CF Sant Just. Estos equipos se han vuelto a unir, a dar lo mejor de cada cual para que este día fuera especial, un mix de color amarillo y azul que representan a nuestro pueblo, al que tanto debo agradecer por no sentir en ningún momento soledad y que la tristeza en algunos casos se acompaña siempre por la impronta que nos dejó a todos Óscar.


3 respuestas a “41. Incondicionales”

  1. Avatar de Mayte
    Mayte

    Un nuevo día por él y para él .. Pero si él

    Una celebración y homenaje digno de alguien muy importante y no sólo para la familia,.

    Ojalá Oscar pudieras disfrutar un solo instante de todo le que has sembrado.

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  2. Avatar de
    Anónimo

    Sempre amb nosaltres Ó7

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  3. Avatar de Mónica
    Mónica

    ✨🤍❤️❤️❤️

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