34. Las flores y el amor incondicional.

Un Recuerdo – Macaco, Valeria Castro

Como en una procesión, orando letanías por tu salvación. Así nos tuvieron durante 48 horas desde el shock de verte en coma a que una máquina oficializara tu fallecimiento. Muerte cerebral. No me quito de la cabeza esos 2 interminables días de esperanza, rezó quien tenía fe, rezó quien creía en Dios, e incluso quien nunca tuvo credo alguno, todos de alguna forma, con sus mensajes, sus notas de piano, sus lágrimas y rezos imploraban por un resurgir, un despertar que fuera un simple susto.

Qué ridículos debiéramos parecer ante la comunidad médica que por allí se paseaba con aire de preocupación e incrédula, esa era su imagen, pero la sombra de su pensar era claro, 30 minutos sin oxígeno al cerebro… irreversible.

Todos abogamos por su juventud, fortaleza y empuje, como si debiera ser él el que saliera de ese hoyo donde le habían empujado. Fatalidad lo llamaron a su error, tras error, tras error. Corregir aquel absurdo y flagrante daño fue imposible.

Recuerdo : 48 horas de espera por una muerte anunciada.

No entiendo al ser humano, más de uno tenía hijos de la edad de Oscar, incluso posiblemente conocidos del atletismo, que locura. Y no fueron capaces de mostrar humanidad, empatía ni tan siquiera profesionalidad. La cobardía fue superior al coraje de afrontar la realidad del error, el miedo en sus caras era claro, pero miedo por ellos mismos que no habían perdido la vida, pero sí perdieron el honor, el derecho a ir de frente por la vida, a mostrar orgullo por su trabajo.

5 días estuvimos allí hasta desconectar una máquina, viendo como se apagaba, cuidándole, caricias, besos y lágrimas que inundaron aquel box. Despedidas amargas, injustas, imposibles de consolar pero tan necesarias para tirar adelante con fuerza.

Un tiempo fuiste mi guardián, el pilar de mi vida, la fuerza del viento que me hacía moverme y hoy por hoy serás la fortaleza que guíe mis actos.

Dani Bayona

Cómo asimilar un vacío inmediato, que no se puede volver a llenar, incapaz e impotente, sin posibilidad de movimiento. “Ven a despedirte de tu amigo”, ese fue el mensaje para sus amigos incrédulos de lo que allí verían, impotentes y débiles. Recuerdo como si hubiera sido ayer decenas de ojos enrojecidos, caras con lágrimas incansables y miradas de desconcierto. El alma rota de una hermana que pidió asistencia y hasta en eso no supieron gestionar con eficiencia su labor. Desconsuelo absoluto que no alcanzo a comprender.

El tiempo pasa y los momentos de dolor se transforman en amor por Óscar, en mi interior aíslo y no olvido el error que cambió la vida de tantas personas. Personas que prometieron que la vida de su paciente sería lo más preciado, olvidaron, erraron, mataron toda esperanza. La luz de muchos corazones se ocultó tras una terrible tormenta. No puedo perdonar ese daño y no descansaremos hasta que estén donde deben, que no es un quirófano.

Y así hoy, hemos conmemorado el fallecimiento de mi tesoro. No podía haber más muestras de amor junto al lugar donde descansas mi vida. Corazones rotos y al tiempo llenos de amor que te siguen queriendo, como tantos mensajes de apoyo a esta lucha que no descansa, un rezo, una poesía, un abrazo, un pensar en ti en todo momento.

Que todo ello nos lleve a ser mejores, sin demagogia, pero sí mejores en el AHORA, mejores en cada una de las luchas internas que gestionamos, duras, difíciles, todas ellas posibles.

Óscar sigue siendo un legado de pasión, amor por lo que le gustaba y ejemplo de tesón. Quizás por ello tuvo que marcharse, para mi demasiado pronto. Y mostrarnos que relativizar y valorar es vital para nuestra vida. “Hasta que nos volvamos a encontrar”

Cuando mis pensamientos durante aquellos cinco días que vivimos de amargura me den tregua, reviviré intensamente su vida, sus 18 años de risas, tonterías y anécdotas.

Un año el día 29 que volvimos solos a casa y un año el día 31 que definitivamente no volverías a dormir en casa. Hasta eso lo hicieron tan mal, que no perdono ni entiendo el concepto de “ir preparando a la familia”.

Te echo de menos como el primer día hijo, me haces falta, echo de menos tus desayunos, el tecleo incesante del ordenador, las meriendas chulis y una buena película siempre acompañado de tus babaus; uno ahora te acompañará siempre, el otro lo tiene la tata.

Mi alma se partió en mil pedazos, recomponer las grietas sin esconder las marcas es cuestión de esfuerzo, solo creo en ti, en la fuerza que me brindas algunos días, porque otros me aferro al egoísmo de tenerte aquí, de vivirte más días, esos son días solo para mi, un dolor que acompaña al amor por ti. Todo se volverá amor por ti.

Mis escritos son una válvula de escape a mis pensamientos constantes, la música que compartías, los recuerdos, tu maleta de viaje, la terapia, charlas con amigos, abrazos de completo amor compartidos, todo ello es vital para sanar las heridas del corazón.

Escribo para sanar, me ayuda a expresar, llevo tanto amor por ti en mis venas que estaría en una constante transformación, ese dolor se convierte en palabras, porque hay que continuar con la vida que nos dejaste, porque estarías feliz de seguir adelante, juntos como te gustaba. Descubrí que te expresabas muy bien escribiendo, tal vez fuera algo común a los dos, que suerte la mía de tener algo en común contigo además de los ojos chicos.

16:36 31.3.2023 “Hoy empiezo sin ti”.


6 respuestas a “34. Las flores y el amor incondicional.”

  1. Avatar de carmenql1959
    carmenql1959

    Montse, mo sabes lo que te admiro y como me duele vuestro sufrimiento. Muchos besos, muchos ánimos y mucha fuerza para ti y para Jorge y para el resto de la familia.

    Carmen Quintana

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  2. Avatar de
    Anónimo

    Montse cariño, muchísimos ánimos y mucha fortaleza para seguir adelante. Estoy segura que Óscar se sentirá extremadamente orgulloso de su tan amada familia allí donde quiera que esté, estará siempre velando por vosotros.
    Un besazo enorme y un fuerte abrazo para todos.

    Lidia

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  3. Avatar de
    Anónimo

    Que duros fueron esos dias y los siguientes. Y no sólo Flores, también velas. Un beso fmailia

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  4. Avatar de
    Anónimo

    Montse, cada vez que te leo tengo que coger fuerzas para poder leer entre lágrimas tu desgarro. Se que no hay palabras para poder acompañar o hacer más llevadero ese dolor tan grande. Solo quiero que sepas que siempre estaré ahí para lo que necesitéis. Os queremos familia

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    1. Avatar de Montse Rodriguez

      Gracias por tus palabras, por los ánimos de todos los que respondéis y los que no. Al escribir como anónimos no puedo poneros cara; no es obligación ni mucho menos aunque es bonito saber cómo de cerca estamos unos de otros. Gracias a todos por vuestro apoyo, jamás imaginé el calor y cercanía que sentimos gracias a ese cariño sin expectativas más allá de poder aportar un granito de arena para que el camino sea más liviano.

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  5. Avatar de
    Anónimo

    cuanto amor en tus palabras. Madre ejemplar que ha criado a sus hijos como nadie.

    esa fuerza que tienes, viene directa del cielo donde está tu niño viéndote.

    Un abrazo muy grande a todos.

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