Hoy las palabras, los sentimientos, el dolor de tu ausencia y la inquietud se me agolpan en la cabeza y el corazón. Una sensación extraña, unos días de recuerdos.
Un año, un año desde que mi vida cambió. Sé que no hay madre que no diga que su vida cambió cuando fue madre. Me permito decir que mi vida ha vuelto a cambiar cuando te perdí; te perdí en este mundo y aunque te lleve en mi alma grabado a fuego, los días de ausencia y desasosiego persisten. Hijo, estoy aprendiendo a vivir a tu lado sin verte, sin oír tu risa sin abrazarte, estoy trabajando mi interior para ser la madre digna de un hijo como tú, merecer ser una buena madre para ti y tu hermana, una buena compañera para tu padre y la hija de la que mis padres se sientan orgullosos. Trabajo el bienestar de todos como el mío propio y todo gracias a la fuerza que tú me das. Tu vitalidad y energía es mi alimento, lo que me hace gestionar, aprender y transitar esta ausencia física, pues siento que estás muy cerquita.
La energía que siento de todos aquellos que te conocieron, el calor de los que te amaron y el amor de tanta y tanta gente sé que son un remolino que me empuja y ayuda a proseguir una senda marcada desde que te fuiste.
Porque no hay mayor dolor que perder un hijo.
Mil detalles cada día me llevan a ti, recuerdos insignificantes entonces que ahora son vitales para mi.
Te quiero y te querré todos los años que me queden en este mundo. Sé que me estarás esperando y nos volveremos a encontrar en ese mundo maravilloso que se te llevó.
El amor que siento por ti y por Sandra, infinitos, hacen que escoja el coraje de seguir luchando. Luchar por una justicia en este mundo por arrebatarme lo que más quería, por arrancar una parte de mi. Por no darme un momento de despedida, demasiado pronto, demasiado doloroso. Eso no se perdona.
Un año hace que empezó un dolor desgarrador, injusto, con una falta de humanidad y ausencia total de empatía. Se nos rompió el corazón al perder esa sonrisa tan bonita, un “bro” de muchos y el mister de tus dragones. El nieto, el hermano, el sobrino, primo e hijo de todos.
Querido Óscar, te querré toda mi vida como el primer día, orgullo de madre por un hijo excepcional.
Por ti, intentaré vivir sin reservas, dame tiempo amorcito, lo conseguiré.
Te quiero hijo.

