Aunque casi no sonrío y en la noche sienta frío te prometo que siempre voy a estar luchando por los míos y
para llenar este vacío, para no meterme en líos…
A los que pierden un padre/madre son huérfanos/as y a los que pierden a su pareja son viudos/as, pero… ¿cómo se le llama a la madre o al padre que pierde un hijo? ¿existe algún nombre?.
¿Y a los «dolientes olvidados»? a esos hermanos/as que pierden a su hermano, ese dolor queda opaco bajo la sombra de un protagonismo indeseado que no va con ellos y es difícil de sobrellevar.
Porque ese ser fue quien conoció tu vida y tú la de él mucho más profundamente que quizás unos padres, codo con codo, con risas, peleas y crêpes de chocolate y mermelada de fresa.
La tata y el tete.






Hasta el último momento estuvimos a su lado, su padre, su hermana y su madre; todos a una. Y con la mano puesta en el pecho de Oscar todos juntos dijimos que por siempre seríamos una piña. Creo que en este mundo no hay amor más fuerte y puro que el que sentimos los unos por los otros. Nunca es tarde para sentir más, querer más si cabe y decir más veces te quiero.



Orgullosos de nuestros hijos, de en quienes se han convertido, lo que han hecho por los demás, Oscar, sumando a lo que para nosotros era en casa, no ha dejado de sorprendernos con anécdotas de gente que en algún caso ni conocíamos, historias tan bonitas que nos sorprendían, desconocidos que nos han hecho partícipes de historias dignas por las que sentimos un orgullo inmenso por cómo era Oscar y lo poco que presumía de ello, su humildad. Su hermana, ese alma sensible en su interior, se ha hecho fuerte a base de luchar contra la muerte muy de cerca, momentos muy duros desde sus 19 años luchando contra la pandemia que tantas vidas ha arrasado, coraje y valentía no le faltan; ella ha vivido de cerca esa pérdida desoladora de tantas personas; pero nada se puede comparar con esta pérdida tanta brusca, impactante y desoladora. No le dió tiempo a despedirse de un hermano, de su tete, algo que parecía un «hasta luego» se tornó oscuro, incomprensible, -«Tienes que venir a la Teknon, ven Sandra, tu hermano está en coma, no sabemos qué ha pasado»-
Hace tan solo unos meses, disfrutaban juntos de un viaje, sería su último viaje juntos, celebrando la familia, la vida y su unión. -«Te lo dije, te lo dije! (Y yo le pregunté un día, qué le decías a Sandra mientras bailabais Oscar? -«!Pues que le dije que un día saldríamos juntos de fiesta!, todavía estarían por llegar sus 18 años y estaban como locos bailando con sus primos, ese viaje no lo olvidarían jamás.
Oscar ha hecho tanto por nosotros, sus amigos, sus niños, por su familia entera, por unirnos para siempre, que, a su corta edad, ha dejado un legado vital en este mundo a tantas personas que quieren seguir su sueño, sus objetivos, que relativizan más que nunca y que «lo más importante es lo más importante».
Quiero creer que Oscar hizo tanto que llegó su hora de seguir a una dimensión de luz y amor nuevos, a un mundo mejor; mientras, en esta vida necesitamos nuestro tiempo para adaptarnos, para sobrellevar su ausencia. Me gusta entender tantas señales que nos acercan a él, … esa mariposa, ese número 7 en tantos lugares especiales, esa estrella, ese dibujo premiado, incluso la borrasca de esta semana… Óscar…¿en serio? a mí….me vale 😉
Llega un momento en que la muerte te mira de frente y sabe que ya no le temes; porque seguiré en este mundo como mejor sepa vivirlo y cuando llegue mi momento será de paz y serenidad al saber que Oscar me espera al otro lado. Aquí estamos de paso y nos volveremos a encontrar.
