Nunca antes comprendí el significado de la palabra «schock» (impresión, conmoción, impacto). Ahora entiendo que no fueramos capaces, el miércoles noche, cuando nos dicen «no sabemos qué ha pasado pero está en coma» de sujetarles a todos ellos y decirles : «de aquí no se mueve nadie hasta que me digan qué le ha ocurrido a Oscar, nadie se va a su casa porque yo no me puedo ir con él»…
Dos días después de su parada cardiorrespiratoria, la cual nos indican que es de tan «solo unos minutos» y después informan de que son unos 20 minutos sin llegar oxígeno al cerebro, nos indican, el viernes 31 de marzo, su muerte cerebral, no hay nada que puedan hacer ya.
En ese momento llevábamos 48 horas con un hilo de esperanza, manteniendo la compostura, la calma controlada, el dolor y sufrimiento apretados en los puños. Verle a todas horas allí, tan bonito y tan indefenso, lleno de tubos y cosas que le arrancaría para llevármelo a casa y cuidarle y darle esos mimitos que tanto le gustaban. Yo le cuidaría…
Decidimos con Sandra que queremos donar su corazón, que es fuerte, el de un atleta sano y queremos darle la oportunidad a alguien de seguir con su vida; es lo único que en ese momento tan difícil nos puede ofrecer algo de serenidad, esa paz que ellos no nos dan, la tenemos que buscar nosotros de algún modo. Viernes noche nos dicen que es el perfecto donante y que el sábado por la mañana el equipo del Hospital Clinic vendrá a gestionar la donación.
A primera hora nos tratan desde el Clinic con el mayor de los respetos y cercanía, habiéndonos informado del proceso y al tratarse de un fallecimiento traumático en un quirófano, se abre un proceso judicial de autopsia. Es, el juez, quien en el plazo aproximado de 1 hora, nos dirá qué órganos se podrán donar según el informe de lo sucedido aportado por la Clinica Teknon. En ese momento (sábado) todavía la Clínica no nos han dicho por qué Oscar, que debería haber vuelto a su casa el mismo miércoles, está en muerte cerebral irreversible (3 días).
La donación podría salvar hasta 8 personas, desde niños a adultos; podrían ser corazón, pulmones, hígado, páncreas, riñones. Solo pensar en esa llamada de teléfono de alguien que está esperando una salvación para su niño, me da serenidad y paz, de que la vida de mi hijo continuará con una segunda oportunidad en otras personas.

Pero cuando pasan 24 horas desde que nos dicen que Oscar está en muerte cerebral, la información que el juez necesita del hospital no llega, son más de las 7 de la tarde del sábado, queremos despedir a nuestro hijo como se merece después de estar «velándole» durante 3 días. La clínica Teknon no ofrece una información clara de lo que ha ocurrido.
Entonces, agotados por la falta de humanidad, porque nuestro hijo sigue respirando para seguir ofreciendo su generosidad en muerte como lo hizo en vida, cuando nuestras fuerzas ya no nos lo permiten más y vemos que llegaremos a otro día más sin poder dar paz a nuestro hijo, decimos «se anula la donación de órganos». A partir de ese momento y sin entrar en detalles, nos comunica la Dirección de la Clinica Teknon, la aparente causa de lo sucedido, eso sí, a través de un móvil en manos libres encima de la mesa; no creyeron necesario atender en persona y mostrar el respeto que se merecía la muerte de nuestro hijo.
Lo primero que sentí de mi hijo, antes de nacer, fueron sus latidos fuertes y rápidos en mi barriga; lo último que escuché de mi hijo fue ese latir, mi oído fue sintiendo cómo su vida se apagaba, llegaba su momento de paz, 3 días después de que nos lo arrebataran de la manera más absurda, increíble, inhumana, fría y aséptica posible. Ese sábado noche recibimos el alta del hospital donde se indicada claramente que había estado 30 minutos en parada cardiorrespiratoria.
La parte donante es la más dura de esta experiencia, pero es la más reconfortante, la vida de Oscar salvará otras vidas; la más agradecida es aquella que recibe la llamada, tienes una segunda oportunidad… Desde aquí lamentamos profundamente que la llamada que recibieron no culminara en esa oportunidad, deseamos de corazón que les llegue nuevamente.
Dicen que lo peor que te puede suceder como padre/madre es perder a un hijo, si les digo que aún es más grave que tú mismo digas que desconecten a tu hijo del respirador…eso no tiene nombre.
Yo solo ahora les pido que recuerden :
«Cada día se nos ofrece una nueva oportunidad, abrir los ojos es un privilegio y un deber aprovecharlo; Oscar ya no puede»
