Cuando hablo de «mi vida», hablo de la vida de mi hija, de mi marido, de los cuatro abuelos, tíos, sobrinos, primos (una familia de sangre que le quiere, le adora, Todos a una. Y también de toda esa familia que se elige, nuestros amigos inseparables e incondicionales; de los amigos de Oscar y de sus «dragones».

Nosotros éramos un equipo de cuatro, bueno 4 + 1, nuestro peludo Max que nos da amor a todos y es uno más. Una familia sencilla como miles en España entera, visitábamos lugares nuevos, planeábamos viajes, Oscar quería conocer lugares nuevos fuera de España, recorríamos cientos de kilómetros para ver a la familia, que los primos se conocieran y se quisieran como se quieren, como hermanos. Planeando por fin unas vacaciones los 4 juntos… Nueva York, África!, por fin desde que mi princesa Sandra se unió al equipo de sanitarios para luchar contra la pandemia, apenas tuvo descanso; ahora llegaba el momento de planear «el planazo de verano».
Ese pack, esa familia tiene cientos de recuerdos… y ahora girar la cabeza en el coche y mirar atrás, con ese asiento vacío, ya no le podré recolocar bien el cojín para que duerma mejor, no conectar su teléfono para escuchar su playlist favorita, ya no, ya no somos 4 + 1. Ahora nuestro GPS es él, el navegador de nuestra vida ha pasado a actualizarse día a día, Oscar guía nuestro camino cada mañana; porque sin él no tenemos rumbo, ni una línea a seguir, ya no planeamos nada.

Nuestro futuro inmediato y nuestra vida ha cambiado para siempre. Desgraciadamente y sin pedirlo, debemos encontrar la manera de sobrellevarlo, mientras recordamos día día, su sonrisa, sus ojitos chicos, sus rizos, su carácter, su estilo, sus anécdotas y sobre todo la pasión con la que vivía cualquier detalle.
Pues así fue, como el día 29 de Marzo de este año, entramos en la Clínica Teknon de Barcelona a las 16h. para ingresar en Hospital de día, no se iba ni a quedar a dormir esa noche.
Una intervención de alrededor de 60 minutos, sencilla al parecer, retirar una placa de metal de la clavícula que se lastimó justo hacía un año, jugando al deporte que amaba, donde lo daba todo y ese salto por luchar por un balón, le jugó una mala pasada y se hizo añicos la clavícula.
– Mamá, este sitio es diferente, no?
– Sí Oscar, aquí es todo más rápido, un box sencillo donde después te irás despertando y nos iremos a casa.
– Ah! guay, mucho mejor, nada que ver con la otra…
Vi como a las 18,30h. después de unas horas de nervios, whatsapps e indicar a su padre donde nos encontrábamos, se marchaba subido en una camilla. Un beso rápido, -Uy que «pinchas»! le dije, hasta luego… Un hasta luego que indicaba que eso era un rato y luego te cuidaré pensaba, como hice hace un año, esa merienda rica y divertida, esos mimos en el sofá donde dormirás algunos días…
Su padre no llegó a verle con los ojos abiertos; él recuerda su despedida por la mañana, mientras Oscar desayunaba, antes del ayuno obligado, su super bowl de cereales doble, con auriculares y viendo sus videos.
– Hasta luego!
Nos cambiaron de box a otro lugar, porque al parecer cerraban ese área, qué raro… 20,30h. y todavía nada…
Nos llevan a otro box y sobre las 21,30h. nos indican que bajemos a la sala junto a quirófanos (eso no me gusta nada… verás como no le pueden quitar la placa por algún motivo, madre mía como se va a enfadar, pensé…)
Cuando ves aparecer a 5 personajes (de Artroesport y del equipo de Anestesistas), vestidos de quirófano y con cara de incredulidad nos dicen :
– No sabemos qué ha pasado, ha habido una complicación y su hijo ha sufrido una PCR (parada cardio respiratoria)…
– No hemos llegado ni a tocarle la placa, ha sido todo en el proceso de anestesia, estamos averiguando qué ha podido pasar…
– Pero…como está? -pregunta su padre Jorge.
– Ahora lo trasladaremos a la UCI, aquí mismo, está en coma.………..
– ¿Cuántos minutos ha estado en PCR? -pregunto yo, su madre.
– Unos minutos…
(no entraré en detalles escabrosos de nuestro shock y su trato robotizado)
Quedamos a la espera de ver a Oscar en la UCI, en shock, sin verbalizar nada por miedo a decir lo que estamos pensando, ni sabemos qué pensar… mientras una responsable de UCI nos dice :
– Su hijo está grave, muy grave… ha estado 20 minutos en PCR, muy grave…
Ahí es cuando mi mundo se para, me bloqueo, empiezo a temblar, con las bolsas de su ropa en la mano, nos sentimos inútiles, impotentes, desolados, SOLOS, descolocados…eso no ha sonado nada bien, ni como lo ha dicho ni como su expresión corporal nos ha hablado…pero no quieres creer, ni pensar, solo queremos verle. Incluso pienso, esta noche la tendrá que pasar aquí claro…mañana veremos.
Mi vida cambió por completo en solo unas horas.
