Reconozco que al principio, cuando Oscar… vaya, no sé como decirlo…, no creía en las señales, eso era invención de algunos, que todo acababa cuando el alma nos abandona y que llega el fin de todos cuando en este mundo dejamos de existir . No sé si será por necesidad o por deseo o porque realmente hay algo después de la muerte, pero creo que nos volveremos a encontrar de algún modo en otra dimensión. Se me repiten vídeos de personas que experimentaron una ecm (experiencia cercana a la muerte) y cada vez siento más que Oscar está al otro lado, un paso por delante.
Me fascina escuchar a personas que han querido y siguen queriendo a Oscar, pues permanece en sus mañanas, pensamientos o sueños, que me sorprenden con sucesos que nosotros llamamos señales de las cuales ya os detallé algunas en una entrada anterior . Como es algo que me hace especial emoción y sobre todo que sea un hecho compartido, quiero detallar nuevas de esa señales que nos rodean y de algún modo sentimos que Oscar está muy cerquita.
En el viaje a Logroño de unos amigos, casualmente y sin buscarlo, en la tienda del U.D. Logroñés, les ofrecieron una camiseta de la equipación y nos dejaron sin palabras cuando nos enviaron una foto con dicha camiseta marcada con el siete y el nombre de Oscar, casualmente un jugador con su nombre y su número; una camiseta escogida al azar, la primera.

Oscar finalizó un grado de Artes Gráficas en la Escola del Treball en Barcelona, el año pasado, no me preguntéis por qué, pero entré en la web, y aún a día de hoy si buscáis en la oferta formativa ese apartado, podéis imaginar quien aparece en en la foto de presentación. El impacto fue tremendo cuando de los 60 o 70 alumnos que pudiera tener ese curso, la foto de referencia asociada a dicho curso fue la de Oscar, con su bata de trabajo y su inseparable gorrito negro.

Si habéis leído algunas entradas previas, sabréis que el numero 7 era el número de Oscar para todo, su talismán, su referente, su camiseta, etc, de ahí que cuando nos mostraron el primer lugar en el cementerio, para que mi niño descansara y nos mostraron el número 107, dijimos los tres, ese, ese es el que queremos, no queremos ninguno más, tenía que ser así.
Pues bien, nuestro amigo Toni, aficionado a las motos que van y vienen en su vida, actualmente tiene una moto con la que de vez en cuando hemos salido a pasear de la cual dice que no se quiere desprender, su motivación principal es su matrícula indica no solo el siete, sino el número de reposo de Oscar, 0107.
Estos mismos amigos y sus hijos que siempre han esquiado con Oscar y Sandra y hemos ido en familia a veranear y a esquiar. Tienen una casita en un pequeño pueblo de unos 45 habitantes; y cuál fue nuestra sorpresa, cuando el letrero de información de entrada del pueblo indicaba la altitud sobre el mar 1107.


Según estudios de científicos, el oído es el sentido que conservamos hasta el momento de la muerte. Casualmente, son 7 los minutos que el cerebro puede mantenerse activo después de la muerte, gracias a la energía residual.
La noche que pasé a su lado antes de diagnosticar definitivamente su muerte cerebral, le estuve hablando de todo, le releía una y otra vez el mensaje de lucha y sueños por cumplir de su amigo Mario, de ánimo, de lucha para despertar de aquel letargo, le puse música junto a su oído.
Le pedí a su amigo David que me enviara las notas de piano que tanto le gustaban a Oscar, quizás escuchar esas notas que había tocado antes David y que a Oscar le alucinaban, quizás solo quizás, le resonasen en lo más profundo. Con gran asombro comprobé que la composición tenía la duración de 1,07 minutos. Cada vez que la escucho me conduce como en un sueño a aquellas horas junto a él, cogiéndole la mano, apoyada en su cama, mirándole fijamente a la espera de un movimiento de ojos, me transporta a un estado de nostalgia puro, me llena de sentimiento y amor por los dos, es algo que siempre irá conmigo, quedó grabado muy en el fondo de mi corazón.

Recientemente, me encontré con una mamá y vieja amiga de colegio, el mismo día,a la misma hora, en el mismo hospital y en la misma cafetería, esperando una intervención de Jorge y a la vez una intervención más compleja de su niño, nos miramos con cara de asombro, sobresalto e incredulidad. Ella fue la primera persona que al despedir a Oscar me dijo : – Te llegarán señales, ya lo verás. – Y llegamos a la conclusión de que esa mami atacada de los nervios necesita un abrazo de apoyo y que mejor que alguien que la entiende y que sabe lo que te ronda la cabeza como yo, que pasé horas angustiosas esperando que me devolvieran a mi niño y así confirmamos ambas que las casualidades no existen que son coincidencias de la fortuna, del deseo que teníamos de estar conectadas.
Hay muchos momentos en los que el 7 y no otro número, nos aparece. Sentimos algo así como _estoy aquí, con vosotros.
Yo creo que tantas y tantas casualidades son coincidencias del destino, o es que alguien las ha preparado con tesón. Sentir conexión y creer en un destino más allá de lo que dejamos en este mundo me ayuda a sentirle cerca y como siempre digo, y llevo en mi piel, “hasta que nos volvamos a encontrar”.
“La coincidencia es la manera que tiene Dios de permanecer anónimo” Albert Einstein.
