36. Aprendiendo a vivir

Hace justo 1 año que arrancó esta andadura, esta terapia, esta ayuda. Empecé un blog en el que hablar de Oscar, su vida, el final entre nosotros tan devastador como incomprensible y lo feliz que fue y con él, los que tuvimos el honor de conocerle.

Un año después, hay personas que, de momento, tan solo se consideran «investigadas» en el caso de aquel chico de Sant Just, que entró en Clínica Teknon por una cirugía sin ingreso y que jamás volvió a su casa -hoy puedo escribir esta frase sin derramar una lágrima-, pues la fuerza, la energía que me transmite mi hijo, la dureza y angustia de este tiempo pasado hace que en casa seamos más contundentes que nunca y porque esto no se puede dejar estar y ya… esto no ha sido un accidente leve o un error de imprenta.

Investigados que pido a lo más sagrado que existe en el universo, a todas las almas que han sufrido algo parecido que conviertan en acusados en un juicio penal, que sientan el miedo en su interior, el temor, la duda, el horror de qué pasará, sentir el frío del banquillo y los ojos inquisidores de un fiscal y un juez mirándole a los ojos y que sean capaces de decir como me dijeron a mí y a su padre : «no sabemos qué ha pasado», «han pasado tan solo unos minutos», que su historial profesional se manche de por vida por su responsabilidad en la muerte de mi hijo y que por todo lo que la justicia, el honor, la responsabilidad y la ética profesional merecen, sean justos y carguen con una sentencia que sin lugar a dudas merecen y caiga el peso de la ley sobre ellos sin olvidarnos de ninguno de ellos, de ninguno.

Es posible que no se pueda enjuiciar el daño moral y psíquico que estas personas nos han ocasionado, o sí? el cambio radical en la vida de personas, lo que suelen decir «daños colaterales». Y sin pestañear, ellos volvieron a su trabajo e l día después, todos ellos, anestesistas, enfermeras y cirujanos de Artroesport, todos ellos, «personas» con la capacidad de pasar página y seguir adelante, sin tambalearse, sin evaluar o escuchar a su conciencia, sin asumir errores y justificando haber sido una simple fatalidad como nos hicieron creer.

Y mientras, el tiempo, los meses pasan y ves el cambio de estaciones, ves la realidad de lo que somos, aprecio detalles que antes eran insignificantes.

Un gesto amable, una caricia, una sonrisa, a veces carecían de importancia, ahora lo son todo, descubro que si rasco un poco en los corazones, la sensibilidad aflora, solo hay que escuchar y mirar con los ojos. Somos un ratito, insignificantes en un mundo, una galaxia que perdurará a nuestra desaparición, que pequeños somos y a la vez, qué importante se vuelve nuestro mundo; porque es eso, nuestro mundo tan vital e importante, nuestras relaciones personales y nuestra familia es lo más importante de nuestra corta vida en este mundo.

Jamás hubiera pensado en leer lo que ahora llena mis días, descubrir un mundo sensible en cada uno de nosotros, el alma, el interior de personas bonitas. Cuánto ha hecho Óscar con esta pérdida desgarradora en mi.

Cambié las palabras «Por culpa de lo que pasó» por un sencillo «Gracias a Óscar», disfrutamos de momentos juntos que jamás hubiéramos imaginado, nos reunimos entorno a una mesa con otro sentimiento, con cariño, risas con ojos tristes, porque estamos juntos, aunque de otra forma. Conocer a personas nuevas y tan importantes, hacen de mi vida un transitar más amigable, acogedor.

No hay manera de vivir en este mundo sin sentir el amor tan grande que profeso por ti, mi vida, por tu hermana, por esta familia que hemos creado. Gracias hijo por acercarme más a tu hermana, por querer mejor, por resetear de vez en cuando y valorar de verdad lo que en la vida importa; que esta es la vida que me toca ahora, no la he escogido, estoy aprendiendo a entenderla. Estás presente en todo lo que hago, ya no miro tanto al cielo porque te veo reflejado en mis acciones, en mis vivencias, estás siempre a mi lado y por qué no, en los ojos de la gente.

Triste, me siento triste, es una sensación que me envuelve en una soledad rodeada de personas, algo que no sé explicar mejor. Nunca me faltan ganas de hablar de ti, de anécdotas, de momentos divertidos…

Reconozco que, tras recorrer un año sin ti, la vida sigue para los demás, la mía a otro ritmo, paralela, me vuelve más consciente de esa falta, esa chispa, cuando sentía que lo tenía todo, y ahora, te tengo de otra forma. Sé que estás, que tu energía no desapareció, se transformó y tan solo es cuestión de tiempo. #hastaquenosvolvamosaencontrar

Escucho a científicos, quienes afirman que la vida no acaba en la muerte, que hay vida más allá, que la energía se transforma, quizás parezca una locura para algunos, para mí significa serenidad, esperanza y me ayuda. Aunque a veces reconozco mi egoísmo y te quiero aquí a mi lado por encima de todo.

Cuando nuestro ego nos deje y aprendamos que la vida se puede vivir con armonía, sin miedo a perder y con ilusión, entonces veremos un mundo lleno de posibilidades, que el amor que siento por los míos todo lo puede, que mi amor por ti, Óscar, es profundo y lleno de gratitud.

Transformar el dolor de tu ausencia por el amor que siento por ti no es nada fácil, pero poco a poco, levanto la mirada, otro día más.

Entiendo y respeto a todo aquél que no quiere leerme o seguirme porque lo que digo es doloroso, posiblemente cruel con el alma a veces, pero es tan real como cierto, tan certero como que nos tocará a todos pasar por un duelo más o menos largo, pero siempre doloroso, porque se arranca un pedacito de nosotros.

Por suerte, ese pedacito de mi que se rompió con la ausencia de Oscar, se unió a muchos pedacitos de vosotros, el jarrón reunió todos esos pedacitos y volvimos a construir una realidad con Oscar, a nuestro lado, y aunque no le veamos, siento que está a nuestro lado, de otra forma pero creando recuerdos tan bonitos como los que tuvimos junto a él, alrededor de una mesa, en un campo de fútbol, en una playa o incluso online, pero siempre a nuestro lado, porque así elegimos seguir nuestra vida, con él a nuestro lado.

Dicen que no se pierde, no se olvida a quien se recuerda, así queremos tener a Oscar, a nuestro lado. Como yo hago, hablándole en susurros, preguntándole qué pensaría de esto o que haría con aquello. Compartiendo mi sentir con mis seres queridos, mis amigos, con vosotros.


2 respuestas a “36. Aprendiendo a vivir”

  1. Avatar de
    Anónimo

    justo ayer me acordaba de Óscar y lo que nos / os ha dado, uniéndonos más. Espero que esas personas que están investigadas, acaben no solo imputas; espero que acaben hundidos emocionalmente y separados de su profesión.

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  2. Avatar de marmurcan
    marmurcan

    Preciosas tus reflexiones. Creo firmemente que somos energía y que los seres amados que nos han dejado físicamente, están a nuestro lado aunque no podemos verles les podemos sentir. Un abrazo.

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