Y no siempre por ese orden y a veces se repiten y vuelves a empezar. Es una teoría sobre las fases del duelo que me ha ayudado y me sigue ayudando a entender por donde transita mi dolor.
Una año hace de la pérdida más grande, el trauma de vida. Del mayor dolor que podría soportar.
A veces parece que fue ayer porque siento en mi interior esa ausencia que tanto repito, repaso las líneas de su rostro, sigo la forma de sus ojos y esa sonrisa… y me digo ¿no te volveré a ver? ¿Ya no cumplirás aquel sueño? ¿Cómo compartir aquella tontería contigo?
Interpretar el significado de lo que siento plasmado en un libro, escuchar un podcast sobre el duelo, el sentir más profundo, entender para comprender esto que me pasa.
Darme permiso para sentir y tiempo para curar.
Todo es poco, porque mi cabeza necesita profundizar en todo lo que me rodea, en esa vida que sigue y que mi ritmo es otro. Porque hay una gran diferencia entre quien ha perdido a un ser amado y quien no ha vivido esa experiencia, dicen que es un tipo de ingenuidad; de quien dice que todo tiene solución menos la muerte y … cuánta razón tienen. No es solo cuestión de relativizar, tu duelo es tuyo, a la hora del café, de la reunión, de la cena, de los amigos y de un simple paseo, siempre está ahí.
Y tu conciencia rebrota por encima de la sencillez humana. Esa conciencia que te mantiene en otro nivel de sensibilidad, a veces de irritabilidad porque no…
Merece la pena, luchar por entender y no ocultar, atravesar mares de lágrimas por sentir, no tapar el dolor, sentirlo hace que afrontes la vida, esa vida que te da y te quita.
Ojalá estas lecturas no fueran tristes, aunque sé que así es en muchos casos, mis escritos, me gustaría que fueran un aprendizaje, una ayuda por el transitar, quienes me habéis acompañado durante todo un año habéis sentido dolor, rabia, injusticia y sobretodo amor, todo el amor que se puede sentir por un ser amado con el alma.
Ojalá no fuera una lectura triste para tu interior, sino que te haga ver el regalo de la vida, no somos inmortales aunque vivamos espaldas a la muerte; no estaremos por siempre en este mundo, porque otro maravilloso lleno de energía nos espera. Darse cuenta y escoger vivir intensamente.
Un año después, que parece deba ser más llevadero, porque ya he vivido todo una vez, transitar por las fechas señaladas una vez; pero cualquier detalle insignificante me sobrecoge de una forma tan natural como sentimental o espontánea y aflora el amor y dolor al mismo tiempo; detalles que me llevan a instantes vividos con él, el baile de una madre con su niño pequeño y no tan pequeño, el abrazo sostenido de madre e hijo, el beso de despedida o llegada. Detalles del día a día, insignificantes que valen lo más preciado.
La vida es un ladrón de momentos que a la vez te regala mantenerlos en la memoria por siempre, eso es tan verdad como que nada me lo podrá arrebatar, eso no.
Por favor no te conviertas en un sueño, que tu sonrisa me lleve a tu niñez. Hazme recordar los latidos de tu corazón al conocerte.
Por favor no te conviertas en un sueño, que los años y la memoria no me quiten tu esencia y mi mente atesore en su recuerdo tu tacto, tu olor y el sonido de tu risa.
Por favor no me quites lo que me queda de ti, déjame recordarte y compartir pequeños momentos contigo, una canción, un instante tuyo y mío.
Por favor, no te vayas nunca de mi alma.
