Es difícil explicarlo, porque imaginarlo es solo un espejismo. Entender que esa ausencia, ese vacío no lo puede llenar nada, nada nuevo; probablemente llene otros huecos, pero ese no, el disparo al corazón que me lo paró no lo puede cubrir esa falta.
Sé que mi interior va cambiando, y no precisamente se vuelve más sereno, adaptado o «normalizado», se hace más pesada la ausencia, el sentimiento de abandono.
¿Has llegado a sentir la soledad en tu piel, en tus ojos y tu corazón rodeado de gente? Personas que te quieren, que quieren acompañarte, verte avanzar, animarte…son el colchón de seguridad; aunque esa soledad rodeada de personas es la peor sensación.
Benditas gafas de sol que ocultan la tormenta interna que a veces me inunda de lágrimas el rostro. Un niño con su padre paseando, un grupo de chavales en bici tostados por el sol de un día de playa, la tertulia de otros en el parque sin más propósito que construir castillos e ilusiones que construir este verano…




Cada día vas tras las huellas de los que siguen la vida, la hacen crecer con nuevos recuerdos, imágenes de una vida virtual paralela donde yo también crearía momentos, recuerdos contigo; y es cuando me doy cuenta de que ya sí, ahora yo ya podría hacer un álbum de tu vida, 18 años y 5 meses, con un inicio y un horrible final, donde no pudimos despedirnos, donde no te pude volver a decir “tesorete mío”; no nos dieron opción, nos robaron la vida, los momentos que llenarían un álbum más grande, lleno de vivencias y tonterías, desde un viaje soñado hasta un postre “chuli”; esos que me gustaba inventar para la tata y para ti, con virutas de chocolate y estrellitas de colores. Cosas sencillas, cosas nuestras; eso también nos lo robaron.


Afirmo que no llegan a comprender el poder en sus manos sobre tantas personas, y no solo hablo sobre quien tienen en la camilla, la capacidad tan grande de remover el cielo y la tierra, el alma y el sentir de tanta gente cada vez que una persona se pone en sus manos y queda plenamente indefensa; no definitivamente no llegan a entender su poder, de otra forma este blog jamás hubiera existido.



A ti, a vosotros, a quien tuvo el 100% de la vida de mi hijo en tus manos, ¿hasta dónde sois conscientes de qué es lo que llegó a vuestras manos? ¿Sabéis a cuántas personas le robasteis una parte de su vida?



¿Dormís bien? Yo no; ¿tenéis proyectos, objetivos,…unas simples vacaciones? Yo no; ¿sentís como se os remueven las entrañas por la ausencia de un ser querido que se llevaron sin más? yo si, cada día, a cada hora…
Si supiérais, si llegáseis a alcanzar la carga, la responsabilidad de vuestro puesto, seríais las personas que se levantan cada mañana con la fuerza, el coraje y la energía necesaria para estar centradas en vuestro trabajo como si os fuera la vida en ello.
Jamás llegaréis a sentir la mitad del dolor que sentiré toda mi vida, la presión en el pecho, las ganas de llorar constantes porque las lágrimas son el reflejo de lo mucho que me duele, y duele tanto como pude amar, amar a mi hijo. Un niño deseado, amado y que nos hizo a todos la vida muy fácil, alegre.
Cada vez que me alejo de la realidad, una película, un paseo, aunque sea por poco tiempo, cuando regreso, el golpe, ese choque de realidad es tan doloroso que no sé si es mejor desconectar de vez en cuando o mantenerse siempre ahí, donde sus ojos, su imagen sigue recordándome el futuro sin él que me espera.
“Nunca hubiera podido imaginar que tu ausencia ocupara tanto espacio en mi vida, en mi alma”
