Oscar era capaz de prepararse durante media hora una delicada hamburguesa de tres pisos con diferentes ingredientes, salsas inventadas y enviarte un vídeo mostrando su obra maestra y expresando esa ilusión con comérsela, con ser capaz de que le llenase la boca. Invitar a sus amigos a comer su carbonara auténtica, disfrutaba rebozando con especias y picante ese pollo que luego según veías su cara era el mejor manjar posible.

Te mostraba el golazo de no sé quien, de no sé que liga extranjera, alabando la calidad, incluso podía explicarte de donde venia, de qué jugaba y tu… alucinabas…
¿¡Y los temazos?! cuando una música del genéro que fuese le gustaba, se preparaba su foto con logo de spotify para que sonara de inmediato, tiene playlists de todo tipo, todo le gustaba, como Pablo Alborán, que dices tú… como? pues sí, tenía ese corazoncito romántico escondido, siempre tan reservado…
Cuando llegaban las olimpiadas, o los campeonatos de atletismo no existía Oscar, se podía levantar a las 4 de la mañana para ver las carreras de velocidad, relevos, y ni os imagináis cuando algún amigo de atletismo de su club u otros clubs había llegado a campeonatos, lo seguía como el fan número uno, alabando sus cualidades, sin ápice de envidia, todo lo contrario, solo pensar en que habían llegado hasta campeonatos europeos sentía orgullo de haber coincidido con ellos.
Esas payasadas que eran únicas, te hacía reír con cualquier video improvisado por whatssapp
Y el afán por ahorrar dinero y comprarse camisetas de diferentes equipos, tendrá unas 15 ó 20! No tenía fin, parecía un analista y que cobrara por dar su opinión, demostraba vídeos con la calidad, el tacto y hacía el análisis completo de las cualidades de cada compra, el acabado, el porte y por supuesto modelando frente al espejo, te hacía comprar una de esas! Disfrutaba con cada nueva adquisición, con los pros y los contras de cada compra, desde que se guardó la primera del Manchester United chiquitita, ahí empezó su colección.

La última adquisición fue el regalo de su hermana, la camiseta oficial 22/23 del Manchester United con el 7 y su nombre impreso que les llevaría a los dos a un viaje inolvidable a Mánchester para ver un partido, ese regalo de su 18 aniversario para ver su equipo del alma.. Oscar, ahora podrás hacer ese viaje en tus sueños y en los nuestros cariño.

Le gustaba mucho estar en casa, en su «cueva», era capaz de volver a ver Juego de Tronos, o la saga Fast & Furious y rememorar las mejores escenas como si las viera por primera vez, a todo le sacaba jugo.
El proyecto abierto de crear una línea de camisetas y ropa con un buen amigo, tiempo, ganas, esfuerzo, dedicación; no les faltaba ilusión.
Incluso en Marzo estaba preparando un video presentacion de un amiguito suyo a la Kids League, no pudo ser; casualmente, por lo que sea, dicha liga se ha suspendido.
Sus partidas de ajedrez online no tenían fin, luchaba por subir en el ranking. Y ya no os digo sobre su inmersión total en Forex, que tuve que aprender que era eso para seguirle el ritmo de sus conversaciones (mercado de divisas, conversión de una divisa), como yo le decía… mira que eres friki, pero en realidad le estaba diciendo, pero si es que tienes talento para todo!
Así era Oscar en casa, sencillo pero con una vida llena de matices que le hacían ser especial, con unas cualidades y una alegría que ahora se han convertido en un vacío y una profunda desolación.
Lo que acontecía fuera de casa se lo reservaba, aunque algunas pinceladas nos llegaban a casa, pero nunca presumía de actos que después nos sorprenderían, como esa maravillosa crónica de fútbol, ir al hospital para visitar a un peque enfermito, regalarle el brazalete de capitán a un peque lleno de ilusión, acompañar a las pruebas del Barça a otro peque y darle todo su apoyo o incluso ir al cole a recoger a uno de ellos y hacerle sentir el niño más importante porque su entrenador le iba a ver. Son detalles que hacen grande a una persona.
Así era nuestro niño, se nos rompe el corazón al hablar en pasado de él, nos cuesta mucho.
Jamás un sentimiento de vacío y soledad me hizo tanto daño, aún estando rodeada de gente. Donde tu sonrisa esboza serenidad, tu alma se rompe en pedazos, quieres pensar que sí, que está contigo, que manteniendo su recuerdo sigue a tu lado, pero es que ya no puedo tocarle, no puedo sentirle, abrazarle y sentirme pequeña; todo te lleva a él, a su recuerdo, los más sencillos y simples momentos del día; esos, son los más recordados y más dolorosos.
Cada noche sentimos la soledad en una casa donde no oímos el teclado, retransmitir un partido, un twich o una película. Su cueva era su refugio que ahora miramos con admiración, nostalgia y dolor, duele mucho. Cómo echamos de menos esas pequeñas cosas diarias y qué poco valor le dábamos; estáis a tiempo de hacer que cada día sume por algún recuerdo bonito entre vosotros.
Bondad natural cuando no se espera nada a cambio, así era Oscar.
